Comarca de La Siberia - Reserva Regional del Cijara

Comarca La Siberia

Situada al nordeste de la provincia de Badajoz, rodeada por la Reserva Regional de Caza de Cíjara, la Zona de Especial Protección de Aves del embalse de Orellana y sierra de Pela. La comarca de La Siberia ofrece una naturaleza virgen con flora y fauna incomparables. El embalse de La Serena es el mayor de España, con sus 3.232 hm3 de capacidad. Sus cinco embalses son ricos en pesca: lucio, carpa, barbo común, barbo comizo, anguila, percasol, boga, pardilla, cangrejo rojo, black-bass...

Hay varias versiones sobre el origen del topónimo de La Siberia siendo una de las más aceptadas que el Duque de Osuna se lo impuso tras su estancia como embajador en Rusia. Su serranía forma parte de las estribaciones de los montes de Toledo. Sus zonas adehesadas, de gran belleza

paisajística, limitan con las provincias de Ciudad Real y Córdoba. En la Reserva Regional de Caza del Cíjara viven ciervos, jabalíes, corzos, gamos y una valiosa fauna en peligro de extinción: águilas reales, buitres negros, cigüeñas negras y alimoches, que la hacen inigualable para contemplar y estudiar las aves.

Es una comarca rica en yacimientos prehistóricos, con numerosos castros, pinturas rupestres —las de la sierra de Pela datan del siglo III a. C.—, villas y necrópolis. Roma dejó la antigua ciudad de Lacimurga, cerca del puente de Cogolludo, a medio camino entre Orellana La Sierra y Puebla de Alcocer.

La comarca perteneció a las órdenes del Temple y de Alcántara, y luego a los Duques de Osuna, Condes de Siruela y Belalcazar.

Otras informaciones de interés:

Área total: 3.030,1 km2

Altitud sobre el nivel del mar: varía desde los 365 m de altura de Casas de Don Pedro a los 561de Baterno.

Habitantes: 27.701

Límites: al norte con la comarca de las Villuercas, de la provincia de Cáceres; al sur con la comarca pacense de La Serena y la provincia de Córdoba; al este, con las provincias de Ciudad Real y Córdoba; y, al oeste, con La Serena.

 

Herrera del Duque

Población de la comarca conocida como la Siberia extremeña, dominada por la imponente silueta de su castillo de origen árabe, desde donse se contemplan espléndidas panorámicas. La villa, que perteneció a los duques de Osuna, mantiene su aspecto tradicional en torno a la soportalada plaza de España y la iglesia de San Juan Bautista, levantada en el s. XV, con aspecto de fortaleza, que guarda un magnífico retablo mayor y una impresionante custodia de plata. Conserva restos del convento renacentista de S. Jerónimo. En la rica gastronomía de la zona destaja el ajoblanco y el “escarapuche” de Peloche, cercana población enclavada en un bello entorno natural. Su proximidad a varios embalses y la cercanía de la Reserva Regional del Cijara la dotan de notable zona turística.

El castillo del Herrera del Duque, de posible origen musulmán que perteneció a la Orden de Alcántara y a la jurisdicción de los ducados de Osuna, Béjar y Vizcondado de Puebla de Alcocer. La característica más destacada de su exterior es la gran altura de sus murallas y la ausencia de elementos decorativos. Presenta una planta poco común con muros muy anchos, y carece de torre del homenaje. Al interior del recinto se accede a través de una puerta con arco de medio punto. Bajo la protección de la Declaración genérica del Decreto de 22 de abril de 1949, y la Ley 16/1985 sobre el Patrimonio Histórico Español.

Helechosa de los Montes

Hacia el norte se halla la extensa Reserva Regional de Caza del Cíjara, rodeando el embalse del mismo nombre. La reserva, que se extiende por unas 25.000 hectáreas y tiene un perímetro de 130 km, ya fue lugar de caza de osos en tiempos del rey Alfonso X el Sabio.

La reserva abarca tres pueblos más: Villarta de los Montes, Fuenlabrada y Herrera del Duque.
Aquí se halla enclavada la localidad de Helechosa de los Montes y la alquería de Bohonal, en la sierra de la Dehesilla, que ya hace frontera con la Comunidad de Castilla-La Mancha. Ofrece bellos paisajes de pinos y jara pringosa, en los que el agua surge por todas partes. La pedanía ofrece una arquitectura popular única porque su urbanismo no se ha visto deformado con nuevas construcciones.

En Helechosa se encuentra el templo parroquial de Nuestra Señora de Altagracia, construido en el siglo XVI. Es además muy interesante la procesión de los diablucos en el Corpus Christi. Los diablos convocan a los vecinos la tarde anterior a la fiesta con el sonido del tambor mientras bailan por las calles.

Castilblanco

Desde Valdecaballeros podemos divisar Castilblanco, que tiene bien ganada fama por sus quesos y su pastelería artesana. La iglesia parroquial de San Cristóbal, construida en estilo mudéjar en el siglo XV, se conoce popularmente como El Castillo. Su caserío tiene grandes influencias de la arquitectura árabe.
Por la zona se pueden ver numerosas bandadas de grullas que, procedentes del norte de Europa, pasan aquí los inviernos.

Navalvillar de Pela

Esta localidad es conocida en toda la comunidad por su popular fiesta de la Encamisá, celebrada por San Antón y declarada Fiesta de Interés Turístico Regional. Tiene lugar la noche del 16 de enero. Mientras los jinetes van
cabalgando por la villa y los sanantoneros corean vivas a San Antón, el pueblo se reúne en torno a las hogueras para tomar buñuelos, roscas de menudillo, roscas de viento, bollos dormíos, roscas de caldero y bebidas.
En la villa aún pervive la tradicional confección en telares de madera, donde se elaboran mantas de San Antón, alforjas y zahones.
De visita obligada es la iglesia de Santa Catalina.
Una visita para disfrutar de la naturaleza es la que debe hacerse a la sierra de Pela, especialmente a los parajes de Cogolludo, el Chorrero y el Parque Periurbano Moheda Alta, donde está el Centro de Interpretación de la Grulla.

Navalvillar tiene dos pedanías que son pueblos de colonización: Vegas Altas y Obando, así nombrada en recuerdo de Nicolás de Ovando, primer gobernador español en América, designado por los Reyes Católicos, y comendador de la Orden Militar de Alcántara en Lares.

Villarta de los Montes

Se halla situada en la sierra de la Umbría, en los montes de Toledo, al final del embalse del Cíjara sobre el río Guadiana. Destaca el templo de Santa María Magdalena. El paraje del Castañar donde se encuentra una piscina
natural de gran belleza y las impresionantes Hoces del Guadiana, muy interesantes para un grato recorrido senderista.

 

La Reserva Regional de Caza de Cijara, un inmenso espacio natural protegido que ocupa 25.000 hectáreas, en su mayor parte de montes públicos. Declarada en 1966 Reserva Nacional para la protección de especies de caza, forma parte de la Red de Espacios Naturales Protegidos de Extremadura, la Reserva Regional del Cijara fue declarada en 1996 reserva natural para la protección de espacios de caza.

La zona es un espacio natural que se ha beneficiado de la limitación de las explotaciones agrícolas y la racionalización de los espacios forestales. Por ello es todo un Jardín de la Naturaleza formado por grandes bosques de alcornocales, encinares y matorrales densos.

Muy cerca existe una pista forestal en buen estado hasta el Observatorio de la berrea, en el monte de Valdemoro.

 

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