Montes Torozos - Tierra de Campos (Valladolid)

Tierra de Campos

La comarca de Tierra de Campos se encuentra al norte de la provincia, sus características principales son los campos dedicados a la labranza, en particular al cereal, su homogeneidad orográfica y los palomares. Las llanuras de las tierras de labranza se unen en la mirada con una vegetación autóctona variada, que da cobijo y alimento a gran número de pequeños mamíferos tan característicos de la zona, que intentan escapar de las rapaces que sobrevuelan desde ese mirador privilegiado que es el cielo terracampino.

El paisaje es de una amplia estepa cerealista y ganadera regada por tres ríos de escaso caudal: el Sequillo, el Valderaduey y el Cea y por el ramal de campos del Canal de Castilla que recorre el norte de la provincia, siendo una de las grandes obras de ingeniería hidráulica de España. Su forma de Y invertida, recorre las provincias de Burgos, Palencia y Valladolid. Pueblos de adobe y ladrillo con esbelta iglesia mudéjares y antiguos monasterios. Campos salpicados de chozos de era, bodegas excavadas en los cerros y multitud de palomares. Este paisaje, aparentemente austero, ofrece grandes cambios en cada  estación y una fauna muy variada e interesante. Las aves esteparias como las zancudas, avutarda y sisón o rapaces diurnos como el aguilucho cenizo han encontrado en este relieve llano su hábitat.

Mención especial merece la avutarda, el ave voladora de mayor tamaño (los machos pueden alcanzar los 15kg) y que al final del inviernos desarrollan un espetacular plumaje que usarán para captar la atención de las hembras en una llamativa “rueda” nupcial.

 

Montes Torozos

Los montes Torozos son una de las pocas ondulaciones que presentan los páramos al sur de la Tierra de Campos. Están situados en el noroeste de la provincia de Valladolid y suroeste de la provincia de Palencia, en España, y ocupan 2000 km² aproximadamente.

Se trata de un páramo elevado sobre los valles circundantes (al sur el del río Pisuerga, al este del Carrión y con la Tierra de Campos al norte). La comarca comienza al suroeste de Palencia y termina en los alrededores de Tiedra. La parte noroeste se estrecha marcadamente y luego va ensanchando hacia su mitad.

El valor cultural de la zona de los Montes Torozos y el Valle del Pisuerga es indudable, empezando por sus solemnes castillos que durante siglos han sido escenarios de cruentas batallas y cruzadas. Destacan las fortalezas de Simancas, Tiedra o Torrelobatón que todavía hoy en día reviven algunos de los sucesos históricos más importantes que tuvieron lugar en sus tierras.

La literatura también acompaña a esta zona de la provincia vallisoletana que tiene en Urueña su villa literaria. Se trata de la primera Villa del Libro de España y en ella los amantes de la literatura y los libros conocen su historia, descubren interesantes exposiciones, divertidos talleres e incluso varias librerías de libros antiguos o descatalogados. Un lugar para soñar. Si quieres conocer dicho lugar acompáñanos Paseo por la amurallada Urueña - Villa del Libro

 El mejor regalo para el paladar es la sabrosa cocina de esta comarca, en la que el conejo, la perdiz o la liebre forman platos exquisitos, acompañados de los buenos vinos de Cigales o de la D.O. Toro. En el menú de los Montes Torozos no pueden faltar las pastas de Santa Clara elaboradas en Tordesillas, villa que cuenta con una gran tradición repostera además de destacar por la historia que emana de sus calles, plazas y monumentos en los que tantos años pasó la Reina Juana I de Castilla.

El Relieve de la Provincia de Valladolid está definido por una llanura interrumpida por algunas colinas de escasa altitud, como los Alcores o los montes de Torozos, en la parte septentrional, y ciertas prominencias denominadas motas u oteros.

Los montes de Torozos se intercalan entre la Tierra de Campos y la Campiña de Valladolid. Son mesas alineadas de NE a SO, que constituyen un relieve residual. Su límite meridional se sitúa frente al cauce de los ríos Pisuerga y Duero, con una altitud que oscila entre los 800 y 850 metros. Parece ser generalmente admitido que los montes de Torozos son accidentes, aislados por demolición de los depósitos que les circundan. "Meseta formada por aislamientos de las masas de terreno que en otro tiempo la rodeaban. Cerros testigos de las alturas lejanas que al final del período terciario alcanzara el territorio en virtud de la multisecular sedimentación que la evolución de los grandes cursos fluviales posteriores, que aún las cercan, han ido operando alrededor, dejándolos aislados en la campiña, sobre la que yerguen su horizontalidad.

 

Urueña

Urueña, término procedente de la lengua neo-ibérica hablada por los vacceos, y que según muchos autores puede significar "agua que fluye". Su situación en uno de los bordes noroccidentales de los Montes Torozos, le convierten por derecho propio, en un mirador natural de excepcionales vistas, alcanzando en días claros, tanto la Cordillera Cantábrica como los Montes de León con el Teleno como máximo exponente.

Urueña, fue y es hoy todavía, un referente en la historia tanto de los reinos de Castilla como los de León, perteneciendo a uno y otro dependiendo de quien ganara la batalla. Muestra de su importancia en la Edad Media, está en la creación de tres monasterios, cinco ermitas y tres parroquias, si bien en el siglo XIX comenzó su declive, debido en gran parte a un incendio en el año 1876 que asoló la mayor parte de su caserío, construyéndose las nuevas casas en piedra procedente en su mayoría de la muralla.

Una muralla que con su forma ovoidea encerraba el primitivo núcleo urbano. Fue mandada edificar por Doña Sancha, hermana del emperador Alfonso VII entre los siglos XII y XIII.

Se conserva hoy en día las dos puertas de entrada que permiten el acceso al casco urbano: la del Azogue y la de la Villa. La primera, que será la que en primer lugar nos encontremos, se encuentra en el nordeste de la muralla. Posee un arco apuntado y está flanqueada por dos cubos de la propia muralla. La segunda, en el sur de la villa, se sitúa sobre la pendiente del terreno que da lugar a la comarca natural de Tierra de Campos y servía de puerta principal para entrar a la primitiva ciudad, si bien hoy sirve de mirador. Hoy sólo es transitable una parte de su perímetro.

También en la muralla, y sobre la esquina sureste, se encuentra lo que hoy queda del castillo, el cual debió levantarse en el siglo XI por mandato de Fernando I. Es de planta rectangular con cubos cilíndricos en sus esquinas a excepción del situado en el sur que es de planta cuadrada. Su uso actual es el de cementerio de la localidad.

Esto es en lo que se refiere al perímetro exterior de Urueña, pero dentro de sus murallas, también esconde tesoros que deben ser encontrados por todos aquellos que quieran acercarse. Con este fin y dentro del ayuntamiento que se encuentra en el centro del pueblo, en línea recta desde la Puerta del Azogue.

Entrado por la Puerta del Azogue, habremos dejado a nuestra derecha la única iglesia que hoy se conserva, la de Santa María del Azogue. Comenzada a construir en el siglo XVI y finalizada en el XVIII con estilos claramente góticos y renacentistas, toda ella en piedra. Consta de una sola nave cubierta de madera y con un gran ábside poligonal, apoyada en contrafuertes adosados que al exterior se cubre con cañón con lunetos. El interior ofrece la posibilidad de descubrir también interesantes tallas como la del Cristo atado a la columna, obra de un discípulo de Gregorio Fernández, Andrés Solanes.

El resto del pueblo es un continuo caserío de enorme belleza, que nos transporta a épocas pretéritas y que incita al paseo y al descubrimiento de cada uno de sus rincones. Rincones en los que podemos encontrarnos diversas casas señoriales, como la Casona del Mayorazgo, del siglo XVIII, hoy sede de la Fundación Centro Etnográfico Joaquín Díaz.

Entre lo mucho que ofrece la visita a esta Casona, destaca la soberbia colección de instrumentos musicales, con más de trescientas piezas cedidas o donadas por diferentes coleccionistas; la exquisita colección de pliegos de cordel con unas doscientas coplas, romances y documentos en su mayoría de los siglos XIX y XX, y que fueron seleccionados de los más de tres mil que contiene la biblioteca o la elegante colección de grabados de trajes, donde se muestran unos cien trajes de los quinientos que posee la fundación, y que representan a hombres y mujeres de las nueve provincias castellano-leonesas, vistiendo trajes de trabajo o de fiesta.

Aparte de su Sala de Exposiciones, su Biblioteca, su Archivo de Imágenes, así como la increíble colección de Campanas "Quintana", cedidas por este fundidor de Saldaña y que reúne más de una veintena de piezas de los siglos XV al XX de diversas formas y tamaños.

Fuera de los límites de la muralla, a unos 2 kilómetros por la carretera que conduce a San Cebrián de Mazote, se encuentra el último de los edificios de gran importancia de Urueña, la Ermita de la Anunciada. Fue construida entre los siglos XI y XII, en estilo románico-catalán, única que se ha encontrado fuera de los límites propios de Cataluña. Tiene planta de cruz latina, con tres naves y crucero, más tres ábsides semicirculares que culminan dichas naves. En el crucero se eleva un precioso cimborrio que acoge una cúpula sobre trompas, mientras que las naves se cubren con bóvedas de cañón con fajones.

En el interior, es merecedora de ser destacada, la talla románica de la Virgen de la Anunciada, la cual es cuidada y vestida por una cofradía, donde cada año una cofrada la saca junto a su familia en las fiestas que en torno a ella se organizan.

El 25 de marzo celebran las fiestas patronales de la Virgen de la Anunciada. Acuden a la ermita que volverán a visitar en la romería el 8 de septiembre. Durante ambas fiestas se realizan las populares romerías, las verbenas, y el baile de danzas regionales.

 

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