Zamora y Toro: recorrido histórico y monumental por dos joyas medievales de Castilla y León
ZAMORA
El casco urbano histórico y sus viejos barrios se sitúan en una pronunciación topográfica que permite el dominio del Duero. Aquí se asentaron los primeros pobladores que la arqueología permite ubicar en la prehistoria y más tarde la antigua Ocelo Duri constituía una de las mansiones romanas del cruce estratégico de la Vía de la Plata y la comunicación con Zaragoza. Al final del siglo IX la ciudad forma parte de la línea fronteriza entre moros y cristianos, iniciándose la repoblación y la construcción de murallas que más tarde bajo Fernando I y su hija doña Urraca llevó a Zamora a su época de mayor esplendor. El auge constructivo de entonces ha hecho llegar hasta nosotros la singular concentración de iglesias románicas, más de una veintena, fechadas entre los siglos XII y XIII, y el levantamiento de una segunda cerca amurallada.
Posee también edificios civiles de gran interés y aunque la ciudad fue incorporando sucesivas renovaciones urbanas conserva un casco histórico notable. Hoy es una pequeña y acogedora ciudad de 65.000 habitantes que se esfuerza en conservar su patrimonio para la posteridad.
Plaza Mayor: desde el corazón de la ciudad parte este itinerario que comienza con el Ayuntamiento Nuevo, construido en los años 50 y justo enfrente del Viejo, un edificio del siglo XVI que ofrece una fachada con doble arquería donde pueden verse escudos reales y de armas de la ciudad. Una de sus fachadas da a la calle de Balborraz, una de las más pintorescas, que baja al barrio de la antigua judería de la ciudad.
Iglesia de San Juan de Puerta Nueva: es de finales del XII y en ella destaca su fachada sur con una portada de medio punto decorada con flores y sobre ella un gran rosetón, que se ha convertido en el característico símbolo del románico zamorano. En el interior un bello artesonado del siglo XVI vino a cubrir el templo tras el derrumbe de su techado. El ábside central está presidido por un retablo principal dedicado a San Juan Bautista, y en lo alto de la torre destaca la veleta del Peromato.
Palacio antiguo de la Diputación Provincial: construido en el siglo XIX en estilo neoclásico es interesante su interior en el que destaca el salón de sesiones profusamente decorado.
Parador de Turismo: situado en el palacio de los Condes de Alba y Aliste, es un gran edificio de principios del XVI, con un magnífico patio cuadrangular de arcos de dos pisos entre los que se intercalan medallones con bustos de héroes. Destaca también la escalera que se abre con dos arcos escarzanos y se halla bellamente decorada.
Hospital de la Encarnación: es la sede actual de la Diputación Provincial. Fue fundado en 1629 y su proyecto encargado al arquitecto de la Corte, Gómez de Mora, aunque sólo fue ejecutado en parte. La fachada es de estilo clasicista e incorpora la capilla cuya portada enmarcada por columnas está presidida por un relieve de la Anunciación de la Virgen. En su interior cuenta con un buen retablo que representa escenas de la vida de la Virgen.
La Catedral: se trata de una de las construcciones religiosas más singulares del arte románico en España. Fue erigida bajo la protección del rey Alfonso VII y su edificación se inició en 1151 y terminó 23 años más tarde. El cimborrio con su fuerte tambor ceñido por 16 arcos dobles y coronado por la cúpula escamada es el símbolo inconfundible de la ciudad, al que se le han buscado referencias estilísticas en la arquitectura bizantina e islámica y en el Santo Sepulcro de Jerusalén. De las portadas exteriores sólo ha quedado la del Obispo en el lado sur, frente al palacio episcopal, que constituye un gran ejemplo del románico español. La planta es de cruz latina con crucero poco marcado y tres naves de cuatro tramos. Una gran torre de cinco cuerpos se adosó al conjunto en el siglo XIII, posiblemente con fines defensivos. El presbiterio, modificado por las reformas del XV alberga un relieve de La Transfiguración del Señor, tema al cual está dedicada la catedral, que sustituyó al retablo de Fernando Gallego, cuyas tablas se encuentran hoy en la cercana parroquia de Arcenillas. Hay que destacar la Virgen de la Calva, excelente ejemplo de la estatuaria gótica del XIV y las tres rejas de principios del XVI que separan el presbiterio del resto del templo. En el lado del Evangelio se abren 4 capillas (dedicadas a San Miguel, San Nicolás, San Pablo y Santa Inés) y la de San Ildefonso o del Cardenal enfrente del trascoro. En la capilla de San Juan Evangelista destaca el sepulcro del Doctor Grado, de estilo flamenco-alemán. La capilla del lado sur está dedicada a San Bernardo y alberga el impresionante Cristo de las Injurias. El coro guarda una fabulosa sillería, obra de Juan de Bruselas de comienzos del siglo XVI, con motivos escultóricos de gran variedad. Desde el lado norte del claustro clasicista se accede al Museo Catedralicio en el se conserva una espléndida colección de tapices flamencos de los siglos XV y XVI que son verdaderas joyas del arte textil de la época. También destaca un retablo de Fernando Gallego, una magnífica custodia procesional y varias obras de escultura.
Castillo y murallas: al lado de la catedral y situado en un lugar estratégico y bien defendido se halla este castillo que integran dos recintos, el interior de forma romboidal y otro más amplio que coincide con la línea de la muralla. Esta constituye un elemento defensivo característico de la ciudad, y cuenta con tres recintos, consecuencia de las sucesivas ampliaciones. En el entorno son varias las puertas y portillos que se abren en la muralla, algunas relevantes como el portillo de la Traición por donde, según el Romancero, salió y entró Bellido Dolfos cuando dio muerte al rey Sancho, que mantenía cercada la ciudad.
Iglesia de San Isidoro: está situada dentro de la primera muralla y fue mandada edificar en el siglo XII por doña Sancha, hermana de Alfonso VII. Su interior, de una sola nave y con ábside de forma cuadrada, fue fuertemente modificado en el siglo XVIII.
Puerta del Obispo: es una de las puertas más antiguas de la ciudad -ya aparece citada en 1082- y desde ella se abre una magnífica perspectiva sobre el Duero y el barrio de Olivares. Adosada a ella está la llamada Casa del Cid, cuya portada es del siglo XII. Enfrente puede verse el Palacio Episcopal, del siglo XVIII.
Iglesia de San Claudio de Olivares: es de finales del XII y en ella destacan, además de la portada profusamente decorada, los capiteles historiados del interior, los más interesantes de todos los templos zamoranos.
Muy cerca, en la ribera del río se encuentran las Aceñas de Olivares, viejos molinos que ya aparecen documentados en el siglo XI y que ahora los tres edificios han sido restaurados y dotados de la maquinaria original que permitirá conocer cómo funcionaba un molino de harina, un batán para enfutir paños y un martillo pilón.
Monasterio de San Francisco: actual sede de la Fundación hispano lusa "Rei Afonso Henriques", lo que hoy queda del antiguo monasterio fundado en 1246 es el testero de la iglesia, del siglo XIV, y restos de lo que fue la capilla funeraria del Deán de la catedral, obra de Gil de Hontañón. El edificio actual en el que se utilizan materiales como el acero corten y grandes cristaleras, es obra del arquitecto Manuel de las Casas y desde él se disfruta la espléndida vista de la ciudad.
Puente de piedra: aunque ya se le cita en el siglo XII la construcción actual data del XIII sufrió reformas posteriores, la última de las cuales ya en el XX demolió las dos torres que lo defendían. Tiene 16 arcos apuntados y ha soportado las numerosas crecidas del Duero.
Plaza de Sagasta: en torno a la plaza mayor se concentra una interesante representación de edificios de principios del siglo XX que logran un ambiente urbano de calidad como los de esta plaza y calles cercanas.
Iglesia de San Vicente: detrás de la Plaza Mayor se encuentra la plazuela del Fresco, por donde se llega a esta iglesia de llamativa portada y la más esbelta torre de cuantas pueden verse en la ciudad. Es del siglo XIII y en su interior se halla la Virgen de la Concha, patrona de la ciudad.
Museo de Baltasar Lobo: se ha instalado provisionalmente en la iglesia de San Esteban, del siglo XII, donde se expone una pequeña muestra de las obras de este escultor zamorano que vivió gran parte de su vida en París. Contemporáneo y amigo de Picasso, Lobo cuenta con un estilo propio entre la figuración y el informalismo.
Iglesia de Santiago del Burgo: iniciada a finales del XII conserva bien la original planta y distribución que caracteriza al románico: cabecera de tres ábsides cuadrados y tres naves de las cuales destaca la altura de la central. Tienen interés las fachadas, sobre todo la del sur, cuyo vano acaba en un capitel suspendido sin sujeción alguna.
Mercado de Abastos: fue construido a principios de siglo en ladrillo y se cubre con estructuras de hierro y cristal. Aún acuden a él los hortelanos de la provincia a vender sus productos.
Iglesia de San Andrés: construida sobre una más antigua, románica, esta iglesia data del XVI con una sola nave que remata en dos capillas gemelas, una de las cuales contiene además de un gran retablo, el sepulcro del fundador, con estatua orante realizado por Pompeyo Leoni. La otra capilla también acoge otro interesante sepulcro. El templo contiene numerosos retablos y tallas de notable interés.
TORO
Es una ciudad histórica y monumental. Histórica porque entre los siglos XII y XVI fue lugar de celebración de Cortes y sedes reales. Ello, lógicamente, propició que se construyeran numerosos edificios, algunos de ellos realmente notables. Pero, lo más grato de esta vieja ciudad es que aún puede respirarse en muchos de sus rincones su sabor medieval. Por ello, proponemos un recorrido selectivo, tranquilo y sosegado por sus calles que nos permita, al mismo tiempo, conocer sus principales monumentos.
- La iglesia de Santa María o Colegiata, es el edificio más importante y bello de la ciudad. Se construyó a lo largo de unos 100 años y tiene dos partes bien diferenciadas: la parte primitiva es de piedra caliza clara y la parte final de arenisca roja. La obra se comenzó a mediados del siglo XII y se finalizó también mediado el siglo XIII, por lo que siendo una obra básicamente de estilo románico participa de muchos rasgos góticos. Lo más singular es el cimborrio con que se remata la cúpula de la nave central. Pero su elemento artístico más destacado es la Puerta de Occidente o de la Majestad. Se trata de un hermoso pórtico ricamente decorado y policromado, ya de estilo claramente gótico. En la sacristía se pueden admirar otros objetos artísticos entre los que sobresale el cuadro de la Virgen de la Mosca (S. XVI). En una de las columnas del templo, se encuentra también una imagen de la Virgen embarazada, de las pocas que existen en España.
- San Salvador es de estilo románico mudéjar, al igual que otras muchas iglesias toresanas. Edificada a finales del S. XII, destacan sus tres ábsides y los restos de pinturas murales de su interior. Hoy se ha convertido en un pequeño museo de escultura medieval.
- El Monasterio de Sancti Espíritus es otro de los grandes monumentos que aún conserva Toro. Fue fundado en el año 1316 por dons Teresa Gil y en él se encuentra, entre otros, el sepulcro de doña Beatriz de Portugal, una obra realizada en alabastro y magnífica en su decoración. En su interior se pueden contemplar bellas armaduras moriscas, una colección de sargas del siglo XVI, un destacado museo de arte sacro, el claustro del S. XVI, compuesto de cuatro galerías y 48 columnas, así como otras dependencias del monasterio como el enorme refectorio.
- Palacio de las Leyes, del que desgraciada mente sólo queda la portada, ya que fue destruido por un incendio en 1923. Por la belleza de su portada del siglo XV, se puede imaginar cómo era el resto. Se llama así porque en él se celebraron las famosas Cortes de Toro del año 1505.
- Palacio de los Marqueses de Alcañices (Actualmente colegio privado de enseñanza) conserva sólo los tres cuerpos de su sobria y poderosa fachada. En él vivió sus últimos años y murió el Conde Duque de Olivares.
- San Sebastián de los Caballeros, fue mandada reedificar por Fray Diego de Deza en 1516. En su interior se puede observar una colección de pinturas murales góticas (S. XIV) procedentes del Monasterio de Santa Clara y firmadas por Teresa Diez. Esto supone admirar una de las primeras obras pictóricas del arte español firmadas por una mujer. También se puede ver una curiosa colección de exvotos del Cristo de las Batallas
- El Arco del Postigo, pertenece a la muralla primitiva de Toro y encierra la capilla de Nuestra Señora de la Antigua, abierta a mediados de la Edad Media y mantenida tras su reedificación en el XVIII. Otras puertas, ya de una muralla posterior, son las de Corredera y Santa Catalina, reconstruidas en los siglos XVII y XVIII, respectivamente (ver plano).
- Arco del Reloj, esta torre que preside el corazón urbano de Toro se asienta sobre una puerta de la primitiva muralla. Fue edificada en el siglo XVIII y cuenta la leyenda que siendo antieconómico subir el agua del río para fabricar la masa, ésta fue sustituida por vino dada la enorme cantidad que se almacenaba en las bodegas del pueblo.
- Palacio de los Condes de Requena, conserva un patio gótico de finales del siglo XV y actualmente alberga la sede la de Denominación de Origen del Vino de Toro y otras dependencias de carácter municipal.
- San Lorenzo, iglesia también de estilo románico mudéjar edificada entre los siglos XII y XIII. En su interior se encuentran los sepulcros góticos de don Pedro de Castilla y de su esposa Beatriz de Fonseca, así como un retablo con tablas hispano-flamencas de Fernando Gallego.
- Mirador del Espolón, este mirador sobre el Duero muestra la rica y fértil vega de Toro, con las aguas del río al fondo de la elevación sobre la que se asienta la ciudad. Superando su curso, se puede observar el puente medieval de 22 arcos, construido entre los siglos XII y XIII. Llegando hasta la Plaza de San Agustín se puede contemplar el castillo de la ciudad, del siglo XII. A pesar de que perdió las almenas y la torre del homenaje a principios del siglo para convertirse en cárcel, todavía conserva sus recios muros y siete cubos.
Arribes de Duero zamoranos - Acantilados asombrosos


