Castillos de la Sierra Subbética - Priego de Córdoba y Zuheros

PRIEGO DE CÓRDOBA.- Al pie de dos cerros en una meseta y sobre un escarpe de 30 metros que rodea un valle que fecundiza el Salado, está la villa, de origen romano, que defiende antiquísimo castillo moro, conquistado por Fernando el Santo de 1222 a 1226 con ayuda del maestre de Calatrava.
Era fuerte este alcázar y costó mucha sangre -mora y cristiana- su conquista. El castillo, que los árabes reedificaron sobre las ruinas de otro romano, es de cuadrada planta, rodeado de seis torres unidas por entrepaños, cuatro angulares y dos centrales, de base cuadrilonga, menos la cilíndrica del este, y ya desdentadas de su antiguo almenado. La mitad de estas torres ya han desaparecido, así como las murallas del norte y del este. Al centro se levanta otra gran torre con pareados ventanales de arco de herradura y tejado piramidal más moderno. La puerta es árabe también, pero de arco apuntado. Dicha torre Gorda es de gran elevación (cerca de 100 pies) y en su planta baja conserva un aposento amplio y cuadrado con bóveda sustentada por pilares. En su muro exterior se empotró una lápida romana, ya ilegible, dedicada a Trajano; otra más grande sirve ·de umbral a la puerta de salida al recinto del castillo y sendero intramurado, también con inscripción latina sobre mármol blanco; y mejor conservada y más legible es otra que se arrancó del muro interior de la puerta del castillo para trasplantarla al interior de la villa.
Este castillo de Priego era uno de los tres que defendían la villa antiguamente. Almondhir, emir de Córdoba, organizó un poderoso ejército en 888 para reconquistarles cuando estaban en poder de Omar-ben-Hafsun. Los caballeros moros que se guarecían en él ofrecieron al conquistador grandes riquezas a cambio del perdón de sus vidas: dinero en plata, caballos y mujeres. El castillo y villa de Priego fue donado a la Orden de Calatrava, que lo poseyó hasta 1330, en que por traición lo rescataron los árabes, hasta la nueva reconquista por Alfonso XI, en 1370. Enrique II lo donó a Gonzalo Fernández de Córdoba. Varias veces fue perdido y recobrado el castillo de Priego por los cristianos.
Este castillo fue declarado monumento nacional por decreto de 27 de septiembre de 1943, por ser fortaleza de tres plantas construida de ladrillo con bóvedas de cañón de rosca y ventanales en arco de herradura sobre fustes de mármol, y ser muy notables su puerta y su torre del homenaje. La obra es más de cristianos que de árabes, por su labor de sillería.

ZUHEROS.- Junto a la iglesia, en la misma plaza, se halla situado su antiguo castillo, de atrevida construcción, con obra de distintas épocas. Al mediodía hay obra romana; a levante muestra obra árabe, y el resto, con sus magníficos salones de palaciegos, es de arquitectura grecorromana, más propia de mansión señorial que de castillo guerrero. Por oriente recae a la plaza una torre defendida de muros y sobre unos precipicios.
Durante la dominación arábiga fue mucha la importancia militar de este castillo, que resistió a San Fernando en la Reconquista y hubo de tornarlo por asalto tras porfiado asedio, y lo entregó a su esposa doña Juana en señorío. Sancho IV, al morir, legó la villa con su castillo a Córdoba, en 1293, y los castillos de Luque y Baena. En 1441 Juan II donó este castillo a Gonzalo Martínez de Córdoba, y por morir sin sucesión, a don Alvaro Fernández de Córdoba, del cual pasó el señorío a su hermano don Pedro, quien, en 1470, siendo obispo de Córdoba, hizo donación en mayorazgo a su hijo don Alfonso, habido de doña Catalina Gutiérrez antes de ordenarse de eclesiástico.

 

Parque Natural de las Sierras Subbéticas - Pico La Tiñosa

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