• Facebook
  • Twitter
  • YouTube
  • Google+
  • 666 81 17 38

Detalles de la actividad

Sierra de Aracena - Minas de Río Tinto

El Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche

La diversidad de paisajes que podemos disfrutar en este Parque Natural (187 .000 Ha de extensión y términos de 28 municipios) es el producto de la conjunción de las condiciones climáticas (con temperaturas relativamente suaves y precipitaciones abundantes, hasta 1.500 l/m2 en algunos puntos) y del aprovechamiento y uso de los recursos de la sierra que los habitantes han desarrollado durante siglos.

El paisaje de la dehesa de encinas es el más extenso del Parque. Ha sido sustituida en algunas zonas llanas del Norte por pastizales y cultivos de cereales y, donde antaño se abandonaron éstos, el matorral tapiza en exclusiva el suelo.

En zonas un poco más húmedas, por su mayor altitud y cantidad de lluvias o por estar en laderas orientadas al Norte o de umbría, el alcornocal es el bosque predominante. Los olivares alternan con los encinares y alcornocales, normalmente en las laderas de solana y cercanos a los pueblos.

En las áreas de mayor altitud y precipitaciones, encontramos los castañares, de hojas caducas y preciadas castañas. Estos se introdujeron hace siglos en los dominios naturales de otros árboles de hoja caduca, los robles melojos o rebollos, sustituyéndolos. Estos últimos sobreviven sólo en las zonas de lindes o cercas de piedras o en pequeños bosquetes en zonas de difícil acceso, al igual que los quejigos, que ofrecen sus tonos amarillentos o anaranjados, menos intensos, al paisaje serrano.

Finalmente, en los valles junto a los cursos permanentes de agua, el paisaje se enriquece con la presencia del bosque de ribera en el que árboles como chopos, sauces, alisos y fresnos, de característicos amarillos otoñales, ofrecen soporte y sombra a las plantas trepadoras y arbustos que se benefician de la humedad permanente del arroyo. En las vegas de los valles cercanos a los pueblos aparecen los huertos de frutales, completando con sus frutos, sus hojas y sus flores la amplia gama de colores que ofrecen los paisajes serranos. En algunas zonas, el paisaje es dominado por las repoblaciones de pinos o por desafortunadas plantaciones eucaliptos.

Estos paisajes permiten la existencia de una variada fauna. Además de numerosas especies de anfibios, reptiles y pájaros, estas sierras están habitadas por mamíferos predadores como la nutria, el gato montés o cerval, el meloncillo, la comadreja, la garduña o papardilla, la gineta y el zorro, destacando la presencia del lince o gato clavo. También se encuentran otros mamíferos como el ciervo y el jabalí. Numerosas aves rapaces surcan los cielos serranos como las águilas reales, perdiceras, culebreras y calzadas, el ratonero, el búho real y el buitre leonado. Merece ser señalada la presencia del escaso buitre negro y la cigüeña negra.

Inmerso en los paisajes de estas sierras se encuentra una densa trama de infraestructuras que se han ido construyendo a lo largo de los siglos: cientos de kilómetros de muros o cercados de piedras (obra colosal en su conjunto), caminos y empedrados, molinos de agua, azud es, fuentes, abrevaderos, pozos, acequias, albercas, vados, muros de contención de tierras, apriscos o corrales, chozos, etc., todo tipo de estructuras de ingeniería rural tradicional para el manejo de los recursos agua, suelo y vegetación. Un sin fin de elementos que conforman un patrimonio rural de un valor incalculable y cuya conservación merece la necesaria atención por parte de todos.

En este escenario se han venido realizando desde tiempo inmemorial los aprovechamientos tradicionales de los recursos naturales serranos: la ganadería extensiva del cerdo ibérico criada en las dehesas de encinas y alcornoques en montanera (y su afamada industria chacinera) y de otros ganados en menor medida; el corcho extraído de los alcornoques (y su ya extinguida pequeña industria de tapones); la castaña en los castañares; las frutas de los huertos de ribera (hoy día prácticamente sólo para el autoconsumo) y la minería del cobre, plata e hierro (ya prácticamente desaparecida); aprovechamientos que forman parte del patrimonio cultural de la sierra y que han modelado, en gran medida, los paisajes serranos. El aprovechamiento de los recursos de la sierra ha permitido a lo largo de la Historia el asentamiento de las poblaciones (y repoblaciones de gallegos y leoneses en los siglos XIV y XV) en los pueblos del Parque Natural. Estos albergan un importante patrimonio arquitectónico y cultural. Tanto es así que estas pequeñas localidades, en su conjunto, constituyen la zona de Andalucía de mayor densidad de patrimonio histórico y artístico.

Además del patrimonio arquitectónico, los pueblos de la sierra y sus habitantes conservan un singular patrimonio cultural que merece nuestra atención, y en algunos casos, al igual que muchos elementos del paisaje y de los pueblos, medidas urgentes que eviten su desaparición.

Los magníficos productos del cerdo ibérico otorgan fama universal a estas sierras, sin olvidar otras exquisiteces de la gastronomía serrana como son las setas (gurumelos, gallipiernos, tentullos, tanas o níscalos).

En los pueblos de la sierra encontramos además una variada artesanía; cerámica y alfarería, cestería, marroquinería y guarnicionería, artesanía textil y bordados, carpintería y talla de madera e incluso forja, "romanería" (fabricación de básculas romanas) y "frenería" (fabricación de artículos para equitación).

 

Minas de Río Tinto

El río Tinto ha supuesto, a lo largo de la historia, la vía de salida natural hacia la costa, la puerta de entrada por la que llegaron tartessos, fenicios o romanos y el mejor trayecto elegido por el ferrocarril para transportar nuestros minerales al resto del mundo. Un río que podemos descubrir diferente cada hora, cada día y cada estación del año.

Schwertmanita, Erica Andevalensis, Acidithobacillus ferrooxidans .. extrañas palabras que nos dan la clave de un entorno único en nuestro planeta y es la llave del conocimiento interplanetario paseando su nombre por el planeta rojo.

El río Tinto es campo de trabajo para investigadores venidos de todo el mundo para estudiar su agua, sus sedimentos y las extrañas formas de vida que alberga, en las que encontramos las claves para entender el origen de la vida en la Tierra y en Marte, y que continuamente nos abre nuevas puertas hacia el avance de la ciencia. Una de las mayores reservas de sulfuros masivos del mundo no puede más que proporcionar un enclave marcado por el rojo de sus montañas, el de las aguas que nacen ya marcadas por sus entrañas y que tapizan su geografía.

Rojos que primero fueron verdes y antes grises. Millones de toneladas de cobre, de oro, de plata, de hierro del beneficio de la calcopirita, del gossan, la jarrosita o la goethita. La atracción de la azurita, la malaquita, la covellina, la galena... 500 millones de toneladas extraídas dan para esto y más, mucho más 5.000 años de minería que nos permite disfrutar de un paraje único que hoy se convierte en la llave de otros mundos, que fascina a científicos y que al resto de los mortales nos envuelve igualmente, paisajes imposibles, un cromatismo especial, diferente, donde una fotografía nunca nos dejará indiferente y sus perspectivas nos traerán consigo nuevas incógnitas que podremos resolver recorriendo su margen ya sea en tren, o con un agradable paseo que nos guíe hasta el detalle.

Entrar en esta tierra supone adentrarse en un territorio diferente, aparentemente hostil pero que acaba atrayéndote hasta hacerte sentir parte de él, como una más de las miles de personas que le han dado forma desde hace 5.000 años.

La minería ha modificado y alterado este territorio desde la Edad de Bronce hasta nuestros días, creando un paisaje de fuerte personalidad que a nadie deja indiferente.

Lo que en cualquier otro punto geográfico se puede interpretar como una enorme agresión ambiental, aquí representa el legado de un pueblo íntimamente ligado a la actividad minera, la representación del esfuerzo de sus gentes y la imagen que los identifica, hasta el punto de tener la consideración de Paisaje Protegido. Sus minas a cielo abierto son auténticas catedrales al esfuerzo que sobrecogen al contemplarlas.

Los vestigios de las operaciones abandonadas en Planes, el resurgir de la minería moderna en Cerro Colorado o la legendaria Corta Atalaya, explican la importancia de las Minas de Riotinto (Huelva). Contemplar las enormes vacíes y escoriales que rodean estas explotaciones, o el basto territorio de Zarandas donde se instaló el área industrial nos permite comprobar que nada queda en su sitio: las montañas han desaparecido y su lugar lo ocupan enormes 'cortas', los valles han quedado cubiertos por gigantescos acopios de perfiles rectilíneos, incluso el propio pueblo tuvo que cambiar de ubicación para sobrevivir el empuje de la mina.

Probablemente, Minas de Riotinto (Huelva) sea el único lugar del planeta que nos da la oportunidad de conocer la evolución de la minería desde sus albores, cuando era el sudor y la sangre de los hombres los que llegaban a las entrañas de la tierra, hasta la actualidad con las modernas y enormes producciones industriales.

* Jueves día 06 (Festividad de La Constitución); Alájar - Mirador de la Peña

Distancia 7 kms; Desnivel: 405 metros.

 

* Viernes día 07;  Visita al Parque Minero de RíoTinto

Visita guiada a la Mina de Peña de Hierro, Visita guiada en el Ferrocarril Minero, Visitas al Museo Minero y Casa 21.

(Se recomienda ropa y calzado cómodo)

 

* Sábado día 08 (Festividad de La Inmaculada); Ribera de Jabugo - Castaño de Robledo

Distancia 21 kms; Desnivel: 470 metros.

 

* Domingo día 09; Circular por la Sierra de Aracena, Linares de la Sierra

Distancia 11 kms; Desnivel: 410 metros.

 

La programación descrita, está sujeta a modificaciones por cambios meteorológicos, logística, seguridad de grupo, lo cual será informado por el guía.

Incluye

  • Transporte, seguro R.C.
  • Alojamiento indicado en habitaciones dobles en régimen MP
  • Entrada al Parque Minero de Ríotinto

No incluye

  • Comida (por cuenta de cada participante)
  • Cualquier gasto adicional
  • 07:30 (Av. de España, Alcobendas)
  • 07:50 (Plaza Castilla, Madrid)
(*) Precio para nuevos socios o si no has viajado con nosotros en los últimos 12 meses.
La reserva de plaza se hará efectiva mediante el abono de un depósito de 50,00 € que se descontará del pago final.
Comparte esta actividad:

Información:

  • Ref. 181206
  • 6 - 9 dic.
  • 07:30 (Alcobendas) 07:50 (Madrid)
  • 280,00
  • 284,00 (nuevos socios)
Alojamiento; Hotel Residencia, en habitaciones dobles, régimen de Media Pensión (Cena,alojamiento,desayuno tipo buffet).
Se tendrán en cuenta las RESERVAS EFECTIVAS realizadas por estricto ORDEN CRONOLÓGICO.
¡Reserva ahora!